“Vamos lento porque queremos llegar muy lejos”

No es fácil levantarse un buen día y dejar todas las comodidades y certidumbres que viene con la rutina para lanzarse a un abismo gigante de dudas. No es fácil decir “me voy porque tengo ganas” y que el único argumento para justificar la “alocada” movilización sea que de tanto estar quieto ya duelen las piernas. El cansancio pesa en el cuerpo. Y cuesta pensar en algo más triste que sufrir de dolor por haber permanecido mirando, inertes, cómo pasa el tiempo. Si lo único que tenemos en la vida es tiempo, ¿por qué desperdiciarlo estando quietos si el alma pide a gritos cambiar de paisaje? Algo así, más o menos, es lo que se les cruzó por la cabeza a los tantos viajeros que nos inspiraron a emprender viaje.

Una nota para el mundo

Mati y Lili no son la excepción. Ellos también un buen día dejaron la Buenos Aires querida y se lanzaron a viajar. Ya pasaron un año y dos meses desde que se fueron de la Ciudad y ahora están dando vueltas por el bello país de México. Van rodando lento, sin apuro y con su música a cuesta. Ellos dicen que quieren llevar una nota para el mundo.

¿Por qué y cómo tomaron la decisión de irse?
La que empezó con la propuesta y la insistencia de querer dejar todo y emprender un viaje largo fui yo (Lili). Principalmente porque empecé a trabajar desde muy pequeña y hacía ya 10 años que tenía un trabajo fijo que no me permitía tener vacaciones más largas de un mes, y siempre me gustó muchísimo viajar. En el 2013 me vi envuelta en la rutina, en un trabajo que realmente no me satisfacía y me planteé como algo más real la idea de cambiar la forma de vida para encontrar nuevamente todo lo que la rutina borra. A Mati toda su vida le gusto viajar así que le planteé la idea de un viaje largo y de a poco, desde que surgió la idea, con los meses se fue moldeando, limando los miedos y los prejuicios hasta que decidimos el día para partir.

¿Cuál es el próximo paso a seguir?
Seguir viajando de a poco y lentamente para conocer todo el mundo. Por lo menos todos los continentes. Como dicen los zapatistas vamos lento porque queremos llegar muy lejos.

¿Cómo se financian?
Exclusivamente con la música.  Tocamos en restaurantes pasando sombrero y también contratados en bares, hoteles, eventos,  restaurantes,  etc. La oportunidad que se presente.
Al principio del viaje fue un poco difícil ya que nunca habíamos hecho arte callejero y cuesta un poco soltarse, no conseguíamos fechas contratados porque viajábamos más rápido y teníamos muchos prejuicios que en el viaje fuimos venciendo.  Con el tiempo eso va cambiando y uno se vuelve más libre y mas entregado al azar; al tener más confianza en uno mismo y en todo lo que nos rodea, todo comienza a salir mágicamente. Eso, al mismo tiempo, genera las ganas de superarse y seguir creciendo a nivel musical y personal, lo que también hace que cada vez te vaya mejor en lo que haces. Es como un círculo con toda la energía que uno le pone y recibe.  A la vez, con el pasar del tiempo, viajar se transforma en tu estilo de vida, entonces inevitablemente empezás a viajar más lento, lo que te da más posibilidad de trabajar contratado.

¿Les quedan sueños pendientes?
Claro que si, muchos más que antes. Viajar te abre la imaginación para pensar metas nuevas todos los días.

¿Qué fue lo mejor y lo peor que les pasó en el camino?  
Lo mejor que nos pasó en todo el viaje fue encontrarnos con la solidaridad latinoamericana tan a flor de piel y tan alejada de la imagen de los medios de comunicación. Conocer tanta cantidad de gente tan buena que te ayuda sin conocerte, que te da su casa sin saber quien sos, que te invitan una comida por sólo cruzarte. Lo mejor del viaje es saber que nunca te vas a quedar solo sin que nadie te ayude. Porque el mundo es mucho más solidario de como lo venden.  Lo peor que nos paso… se podría decir que somos afortunados ya que no tuvimos episodios malos memorables. Lo único más fuerte y duro es extrañar.  Porque después de un tiempo se extraña todo: la familia, los amigos, las costumbres y el vino. Eso se podría decir que es lo único malo. Hay que trabajar mucho el desapego.

Una nota para el mundo3

5 recomendaciones viajeras:
1. Viajar con una cocina eléctrica de 110 volts. Es increíble lo maravillosas que son! Ahorrás muchísimo y comes siempre lo que querés cocinando en cualquier lugar incluso en cuarto de hoteles. Sugiero 110 volts porque por lo menos en Latinoamérica es el voltaje que se usa.
2. Llevar el Mínimo de equipaje con máxima eficiencia de uso.
3. Viajar siempre con un proyecto a cumplir. Dada la posibilidad de conocer tantos lugares aprovechar esa ventaja para hacer proyectos acorde a los gustos de cada uno. Por ejemplo, como a nosotros nos gusta mucho cocinar y conocer recetas nuevas, estamos haciendo un documental de gastronomía,  para conocer los diferentes sabores y formas de cocinar según las regiones.

4. Al llegar a cada destino, al momento de buscar hospedaje, preguntar siempre por la renta de cuartos por semana o en los hoteles plantear siempre primero la posibilidad de un precio por semana. Se pueden ahorrar mucho dinero.

5. Llevar un diario para registrar todas las experiencias.  Cuando va pasando mucho tiempo de viaje, hay muchas cosas o detalles que se van olvidando y es muy interesante tener donde guardarlos.

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