Los Rodando Ando: una familia de 6 que recorre el mundo en un motorhome ecológico

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El 23 de agosto de 2012 nació el sueño. No, en realidad, no. En esa fecha se materializó pero fue concebido antes. Mucho antes. Quizás el inicio podría ubicarse cuando Silvio Di Leo (54) ideó, con un amigo del secundario, que recorrerían Europa en tren, sin apuro ni fecha precisa de retorno.  Pero aquel plan sólo quedó en idilio. De todos modos, el germen de la vida itinerante ya se había plantado en él y no lo abandonaría jamás. En  1999, cuando cumplía 10 años de casado con Carla (47) y mientras compartían un mate, le contó de aquel deseo nómade que había quedado trunco y le preguntó si se animaría a dejar todo para irse con él y sus hijos a rodar por el mundo. Esperaba que le dijera que estaba loco, pero lejos de eso se encontró con un “sí, quiero”. Como aquel que le había dado una década antes cuando contrajeron matrimonio. Ahora, una vez más, asumía el compromiso y se casaba con el sueño. Lo hacía propio y se embarcaba con familia y todo.

Fue así que comenzaron a hacer la búsqueda del transporte ideal para vivir esa vida soñada pero no fue fácil. Les costó. Miraban una y otra casa rodante y no les convencía ninguna hasta que, en 2006, se toparon con el motorhome que cumplía con todos los requisitos que buscaban, pero recién lograron adquirirlo en 2009. Desde ese entonces empezaron la etapa de reacondicionamiento de Libertad, tal como se llama la mega casa rodante que construyeron Silvia y Carla, con la ayuda de sus cuatro hijos: Ornella (18), Lara (20), Fabricio (22) y Patricio (24).

Libertad tiene cerca de 30 metros cuadrados de superficie, televisión de led, habitaciones equipadas con aire frío y calor, dos baños con inodoro y ducha; así como cocina completa con horno y todo. Además de ser impecable es ecológica. Lleva un generador diésel de 7 Kw, celdas solares, un generador eólico portátil para autoabastecerse de energía y empela aceite usado de cocina (que no contamina ni desecha dióxido de carbono a la atmósfera) como combustible. El objetivo, según cuenta la familia en su página losrodandoando.com, es demostrar que se puede vivir usando energías sustentables.

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Pero éste no es el único costado ecológico del viaje. También se propusieron ir plantando árboles (una pequeña solución para contrarrestar el calentamiento global) en alguno de los sitios que van visitando. “Es un viaje de concientización, en el que pretendemos contribuir con un grano de arena, alertar”, destacan en su sitio. Así, buscan dejarles a sus hijos, y al mundo, el mensaje más importante de todos: los pequeños gestos se convierten en grandes cambios. Por eso, en el camino, van brindando conferencias y charlas gratuitas sobre el cambio climático, los efectos del calentamiento global y los beneficios de usar energías renovables.

Ahora están en Silvia, un pequeño pueblo en Colombia, ubicado a 125 kilómetros de Cali. Ya llevan recorridos 30.000 kilómetros y les faltan unos cuantos más. Es que su objetivo es conocer 110 países de los cinco continentes en 80 meses.  Una odisea de 300 mil kilómetros que planean llevar a cabo en 2.400 días. La clave para disfrutar del trayecto, dicen, es viajar lento.

Empezamos por la pregunta del millón: ¿cómo se financian?

Hacemos varias cosas: publicidad (en el camión y en la página), fotografía, postales, remeras  con nuestros logos, artesanías, etcétera.

¿Cómo es convivir todos juntos dentro de un mismo vehículo?

Es lo mismo que convivir en una casa, los problemas son similares,  cambia que ahora estamos viajando.

Cuando arrancaron Ornella tenía 15 años, ¿cómo hicieron con la escolaridad? ¿Los chicos no extrañan a sus amigos?

La escuela se hizo a distancia; pero están haciendo un tipo de aprendizaje diferente, por ejemplo han aprendido, en una productora de video, a editar y producir videos en forma profesional. Lo mismo con el tema fotografía. Con respecto a los amigos, sí se extrañan, y también se hacen amigos nuevos en viaje, que luego también extrañamos.

¿Qué es lo que más y lo que menos extrañan de la vida sedentaria?

No sé si hay algo más o menos que extrañamos, quizás la certidumbre de la rutina. Normalmente estamos acostumbrados a las mismas cosas diarias, y aunque a veces algunas no sean gratificantes son conocidas y nos sabemos manejar con ellas, pero por otro lado conocer lugares, culturas y gente nueva es algo que te enriquece día a día; aunque a veces te pueda estresar no saber qué vas a encontrar mañana.

¿Cuándo piensan dejar de viajar o planean tener una vida 100% itinerante?

Por ahora nuestra vida es de viajeros, más adelante veremos qué nos depara la vida

¿Cuál es el mejor aprendizaje que les dejó, hasta ahora, esta vida nómade?

El viajar nos permitió conocer amigos que nos abrieron sus casas, compartieron sus vivencias, sus culturas, nos enseñaron sus lugares y nos abrieron su corazón. Aprendimos a ser más tolerantes, a aprender de las diferencias y a entender que hay otras realidades. Hemos cosechado una cantidad increíble de amigos. Siempre te dicen que en el próximo pueblo, lugar, frontera o país tengas cuidado “porque allá es peligroso” y siempre volvemos a encontrar gente maravillosa.

¿Cuál fue la experiencia más maravillosa que vivieron?

Lo más maravilloso que nos pasó es  conocer gente con quienes compartimos unas horas o unos pocos días, y que, cuando tuvimos un percance o necesitamos una ayuda, sin dudarlo, fueron incondicionales y vinieron a acudir a nuestra ayuda. No es algo que nos pasó una sola vez, sino muchas. Y ya los sentimos que son amigos para siempre, con los cuales seguimos en contacto por Internet, pero que probablemente nunca volvamos a ver personalmente.

¿Qué recomendaciones les darían a todos los que quieren seguir los pasos de ustedes pero no se animan?

Es difícil dar recomendaciones, solo les puedo decir algo: hay que animarse a cumplir sus sueños, ¿sino de que está hecha la vida? No depende del dinero, depende de las ganas. En el caso de los viajes  hay varias opciones y maneras de viajar. Muchos no se animan pues temen al fracaso,  pero ¿cómo sabremos si tendremos éxito, sino lo intentamos? Como decía Henry Ford: “Los que renuncian son mucho más numerosos que los que fracasan”.

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