Héroes anónimos (1)

La historia se te aparece donde menos lo esperás. Hace cerca de un mes que caminamos el Viejo Continente y los monumentos no dejan de nublarnos la vista. Pero había algo que me venía faltando. Ese datito, chiquito, de color, que resumiera la historia vivida. Europa, ese gigante, todavía seca algunas ropas de la Gran Guerra.

Casa de Ivan Lucic

En una de las calles de Stari Grad, una de las ciudades más antiguas del Adriático, una placa destacaba al héroe local. Esos que no salen en la página de ningún diario.

La placa, borrada por el paso del tiempo, recuerda a Ivan Lucic Lavcevic, que dirigió el partido comunista local y fue el referente de la resistencia contra los fascistas en Croacia, liderada por los partisanos de Josip Broz Tito.

Placa

Durante la segunda guerra, y después de la derrota del Reino de Yugoslavia en 1941, se creó el Estado Independiente Croata (NDH), gobernados por los nacionalistas (Ustacha) que colaboraron abiertamente con los regímenes de Mussolini y Hitler. Es más, gran parte de la maravillosa costa croata había sido cedida a Italia y otra región del norte a Hungría. Durante los cuatro años del NDH, las milicias croatas llevaron adelante una limpieza étnica y una persecución religiosa en todo el territorio, que incluía la actual Bosnia y Herzegovina. Recomiendo leer sobre los Ustacha para entender varios de los sucesos posteriores en los Balcanes.

La resistencia de los partisanos, apoyada por el régimen soviético, tuvo un correlato muy fuerte. Estos serían los vencedores y quiénes quedarían al mando de la Yugoslavia comunista. Ivan Lucic murió en manos de los fascistas con menos  de 40 años.

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