Eslovenia: 8 lugares para visitar en Liubliana

Lo nuestro con Liubliana fue amor a primera vista. Fue un cambio rotundo respecto de los paisajes que veníamos viendo y las variaciones, muchas veces, producen esos impulsos eléctricos parecidos al enamoramiento. Y eso fue lo que nos pasó con Liubliana: nos sorprendió con su diferencia y fue, también, el primer lugar donde el clima nos avisó que ya el verano se estaba yendo. Así que con una temperatura más cercana a la otoñal y con una arquitectura con muchos toques barrocos, y muchas fuentes, dragones y cúpulas nos dio una bienvenida que hizo que fuera difícil partir.  Los motivos para dejarse cautivar por esta bella ciudad son miles; nosotros elegimos, arbitrariamente (¿acaso hay otra forma de armar una selección?) estos ocho:

  1. Plaza Prešeren: está en el centro de la ciudad y es el punto de encuentro obligado para turistas, locales y para los artistas callejeros que hay por la zona. Está junto al río Liubliana que atraviesa toda la ciudad, tiene un triple puente y desde allí se puede apreciar una estatua del poeta nacional France Prešeren.Liubliana
  2. El río en balsa. Nosotros lo hicimos pero debo reconocer que me quedé con las ganas. En varios hostels y casas de turismo ofrecen remos y pequeñas tablas de surf que se pueden usar como suerte de balsas para atravesar el río de punta a punta. Una manera original y hasta refrescante de recorrer la zona porque, si hace calor, ¿por qué no darse un chapuzón?
  3. Puente de los dragones. El famoso puente que está rodeado por cuatro dragones hace referencia a la leyenda local que cuenta que Jason y los Argonautas vencieron en Liubliana a un dragón gigante y que luego de eso se comenzó a construir la ciudad. Sin embargo hay otra historia que sostiene que el animal sigue vivo y que sobrevuela, por las noches, el castillo de Liubliana.Liubliana18
  4. La arquitectura. Gran parte de los edificios fueron diseñados por el arquitecto Plečnik en los años cuarenta, siguiendo una estética renacentista. Vale la pena darse un paseo por la plaza principal, el mercado central y todos los locales ubicados a lo largo del río para disfrutar de la belleza de las edificaciones.Liubianas1
  5. La municipalidad o el ayuntamiento. Fue construido siguiendo un estilo gótico. Frente a este edificio se puede ver una réplica de la Fuente de los tres ríos que fue construida por Francesco Robba y que actualmente se encuentra en la Galería Nacional de Liubliana. La fuente, que es el monumento con estilo barroco más importante de la ciudad y fue construido en 1951, representa, por medio de tres figuras masculinas que sostienen cántaros de los que brotan agua, los tres ríos eslovenos: el Sava, el Krka y el Liubliana. Robba, quien nació en Viena pero vivió la mayor parte de su vida en la capital eslovena, también diseñó la Iglesia Franciscana y los altares de la Catedral, entre otras grandes obras locales.
  6. El castillo de Liubliana. Está ubicado a 376 metros sobre el nivel del mar y para llegar a él se puede tomar un funicular que en menos de un minuto llega a la cima. Este castillo, que en la actualidad fue remodelado y donde funcionan varios museos, restaurantes y salones de conferencias, tiene encima añares de historia. Los primeros pobladores de la zona donde actualmente está ubicado se asentaron allí en el siglo II A.C. Ya para el año 100 los romanos fundaron lo que llamaron la ciudad de Emona, y construyeron una fortaleza en la colina donde hoy está el palacio. Fue recién en la Edad Media donde se levantó el primer castillo que era apenas una construcción sencilla de madera. Luego fue habitado por la dinastía Spanheim y en 1335 pasó a manos de los Habsburgo. Toda la edificación actual, a excepción de las torres, la capilla de San Jorge y las murallas, fueron reconstruidas en los siglos XVI y XVII. Hasta mediados del XIX, funcionaba como un fuerte donde se guardaban las armas y más tarde pasó a ser usado como prisión. En el año 1905 lo compró el estado para remodelarlo pero recién se emprendió esa tarea a fines de los años 60, ya que hasta ese entonces el castillo estaba ocupado por locales que habían perdido sus viviendas a raíz del terremoto de 1895. Actualmente se puede visitar el museo de títeres que es interactivo y, definitivamente, recomendable;  darse una vuelta por el museo con objetos de tortura utilizados en la época medieval; recorrer algunas celdas que fueron empleadas para mantener prisioneros durante la Primera Guerra Mundial; subir hasta la torre donde hay una hermosa vista panorámica de la ciudad; hacer un tour histórico virtual; explorar el museo de historia que recorre los hitos más importantes desde la instalación de los primeros pobladores hasta la independencia de Eslovenia y tomarse un café en alguno de los restaurante que hay que en el patio central.Liubliana12Liublianas
  7. El zoológico. En la ciudad y muy cerca del centro está el zoológico de Liubliana. En el acuario se puede ver cómo dan de comer a las focas; hay una granja donde los chicos pueden entrar y peinar a las ovejas o acariciar a los cerdos; también se puede visitar a los tigres, leones, jirafas, elefantes y monos. Es un buen paseo para hacer con los más pequeños de la tribu. A Dante le encantó; a tal punto que lo incluyó entre su top 5 de cosas que más disfrutó en lo que va del viaje.Liubliana11Liubliana10
  8. Cuevas de Postoina. Están a unos 50 kilómetros de Liubliana y son una de las cuevas turísticas más extensas, antiguas y famosas del mundo. Están conformadas por 20 kilómetros de galerías y túneles rodeados de estalactitas y estalagmitas que tienen diferentes colores según el mineral que predomine (blancas por el calcio, rojas por el hierro o negras por el carbono). A principios del siglo pasado las cuevas sólo podían recorrerse a pie y con antorchas en la mano. En 1914 se incorporó un tren que funcionaba con combustible y desde 1963 se emplea uno eléctrico para hacer parte del recorrido; además, desde ese entonces, las galerías están iluminadas con candelabros y bombitas de luz eléctrica. Uno de los habitantes más famosos de esta cueva es el Proteus Anguinus (olm), una especie de renacuajo ciego y de unos 50 centímetros, ciego y que puede llegar a sobrevivir hasta tres años sin alimento. En tiempos remotos se creía que estos pequeños seres, al salir de las cuevas, crecían y se convertía en animales bestiales y que largaban fuego por la boca, es decir, dragones. No son los únicos habitantes de las cuevas: hay 83 especies viviendo en las frías galerías donde abunda la humedad y no llega la luz solar. En su mayoría son caracoles, murciélagos y arañas. Lo mejor de todo fue recorrer las galerías con la compañía de Juan Pablo, el único guía argentino que trabaja en esas cuevas y quien, además de informarnos, nos divirtió con sus ocurrentes comentarios.

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