Cesky Krumlov, la estrella de la bohemia checa

Confieso que no quería ir. Tenía muchos peros. Queda lejos, es incómodo, nos desviamos y es una ciudad tan chiquita…¿Te parece? Pero Matías, que había hecho su investigación, me aseguraba que me iba a encantar, que sobraban los motivos para visitarla. Cuando me daba sus argumentos no lograba convencerme. Por suerte, cedí y acepté su propuesta (con cara de peros y de mala gana).

Como siempre en estas cosas, las expectativas bajas funcionaron a favor. Quedé feliz con la ciudad. Me enamoré de sus recovecos, de sus techos rojizos, sus casas bajas, del río que la recorre y de toda esa sensación que tiene uno de que está en un pueblo medieval. No por nada, Cesky Krumlov fue declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Amé la sopa de papa de Cesky Krumlov. Y su cerveza: rica y helada. Sí, helada como nos gusta a nosotros y no de esa tibieza tan difícil de disfrutar (al menos para nosotros). Acá, todo (o casi) lo que vivimos ahí.

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