21 formas de viajar por Europa con bajo presupuesto

Equipaje

Cuando decidimos arrancar este periplo viajero, nuestra principal preocupación fue si nos alcanzaría el dinero ahorrado para hacerlo. Leíamos cientos de historias de viajeros que aseguraban que se podía recorrer Europa con bajo presupuesto. Algunos, incluso, aseguran que viven con 7 euros diarios. En el otro extremo están los que hablan de un gasto promedio de 100 euros por día y por persona. En el medio de esos dos extremos estamos nosotros que no hemos logrado vivir gratis ni tampoco hemos pecado de excesos y estamos, más o menos, en un promedio de entre 25 y 30 euros por día con hospedaje, comida, traslados, paseos, visitas y algún que otro capricho. Comprobamos que se puede viajar por menos, sobre todo si se opta moverse poco, residiendo en Europa del Este y evitando entrar a museos o comer afuera. En ese caso, se puede llegar a gastar la mitad. Nosotros nos hemos dado ciertos permisos: brindamos en algún que otro bar, nos dimos alguna que otra panzada en un restaurante típico y no dejamos de visitar algunas atracciones turísticas que nos resultaban interesantes. Acá, algunos aprendizajes que nos dejó el camino para poder moverse pasándola bien y sin gastar demasiado.

  1. Moverse poco. Uno de los mayores gastos fueron los traslados. Si uno decide rodar mucho entonces hay que tener en cuenta que el presupuesto, indefectiblemente, aumenta. La única forma de moverse sin caer en grandes gastos es hacer dedo. Lo intentamos pero no funcionó. Los motivos pueden haber sido varios: éramos tres y siempre es más difícil que hacer dedo solo o de a dos; no tuvimos la paciencia suficiente para esperar en la ruta (sólo lo hicimos dos veces y estuvimos un par de horas) y tal vez pecamos de ansiedad. Sea el motivo que fuera, lo cierto es que tuvimos que recurrir a pagar transporte.  Y no fue barato.
  2. Mejor en bus. Después de ver y rever varias maneras de viajar sin gastar de más, llegamos a la conclusión de que el 90% de las veces suele ser más barato trasladarse usando bus. Por tan sólo dar un ejemplo: el micro de Nápoles a Bari lo pagamos 10 euros, mientras que los trenes no bajaban de 40 euros. Casi no usamos ese medio de transporte por lo costoso que resulta. Sólo resulta redituable cuando se encuentra alguna promoción (es más barato viajar durante semana y de noche, por ejemplo) o bien que uno esté dispuesto a renunciar a varias comodidades y viaje en las formaciones más viejas, sin aire y a un ritmo más lento. Eso fue lo que hicimos para ir de Roma a Nápoles. Pagamos un pasaje de 10 euros cada uno para subirnos a un tren regional. Fue duro: paraba en todas las estaciones imaginables, las ventanillas estaban rotas y hacía más calor adentro que afuera, pero nos ahorramos unos cuantos euros.
  3. Estar atento a las promociones de los billetes aéreos. Es súper útil usar buscadores de vuelos económicos como Skyscanner o e-dreams. Incluso se puede bajar la aplicación al celular y programarla para que tire alertas de ofertas. Así logramos volar por 30 euros de Dresden a Barcelona.
  4. Pasar por la oficina de turismo. Siempre que puedan, tómense el tiempo de pasar por las casas de información turística. Increíblemente no siempre están en las estaciones de bus ni aeropuertos. Muchas veces es necesario rastrearlas por el centro de la ciudad pero si se las encuentra, suelen ser muy útiles para conseguir buena información respecto de cómo moverse en la ciudad sin gastar de más. En Berlín o Barcelona, sólo por nombrar dos ejemplos, ofrecen unas tarjetas de por 20 euros que permiten hacer viajes ilimitados en transporte públicos, entradas gratuitas a algunos lugares y descuentos en museos. No siempre vale la pena. Hay que evaluar cuántos días se van a quedar, si realmente tienen pensado visitar tantos museos o si es que van a moverse usando el transporte público. En nuestro caso, por ejemplo, esto no siempre fue conveniente porque en muchas ciudades nos hospedamos en zonas relativamente céntricas donde podíamos desplazarnos de un sitio a otro caminando, algo que no sólo resulta más barato sino que es una gran manera de conocer las ciudades.
  5. Compren tarjetas para viajar. Lo mismo que explicamos en el caso anterior: si no son de caminar mucho o bien, aunque les encante rodar, saben que van a emplear mucho el transporte público porque quieren visitar atracciones que están muy lejanas entre sí, entonces opten por comprar los billetes de 24, 48 o 72 horas. Sirven para hacer viajes ilimitados en subte, tren o bus durante el período de tiempo estipulado en las tarjetas. En algunas ciudades se venden tickets con tanta cantidad de viajes y no tienen un límite de tiempo para ser empleadas. En Barcelona, por ejemplo, se puede adquirir la T 10 que se vende a 10 euros y sirve para hacer 10 viajes sin límite y es mucho más conveniente que pagar 2,25 por un billete individual.
  6. Conserven todos los tickets. Si son de ir de shopping, y llenarse las bolsas de cosas que necesitan y de las otras, averigüen si tienen la opción de que se les devuelvan el IVA antes de salir del país. Para eso tienen que conservar las facturas y luego completar un formulario (por lo general en el aeropuerto) para que les reintegren el dinero que pagaron y que suele girar en torno al 10 o 15% del valor del producto.
  7. Salir de la eurozona. Se puede, hay que animarse. No hay cucos ni monstruos de ningún tipo en el otro lado, lo juro. Vamos, usted puede, sea esa persona que se anima a ir a Europa y volver a la Argentina sin la típica foto de la Torre Eiffel, el Big Ben o el Coliseo. No es que esos monumentos no sean dignos de ser fotografiados. Bien vale verlos (nosotros fuimos a Roma también) y visitar las hermosas ciudades donde están ubicados pero del otro lado, en el este de Europa, también hay muchos rincones que son un placer por descubrir. Déjese sorprender y vuelva con la fotografía de un cartel escrito en cirílico. O con la anécdota de un viaje en tren por Bosnia. Salirse de la caja está bueno porque uno está más expuesto, es un desafío mayor y se crece. Además, seguramente se recibirán más sorpresas. Pero además, salir de la zona euro es conveniente desde un punto de vista económico. Mientras que en Paris un cuarto compartido y sin baño privado ronda los 60 euros, en Montenegro se puede conseguir, por la mitad, un departamento de tres ambientes. Y en Hvar, Croacia, en temporada baja, llegamos a pagar 25 euros por día por algo así.
  8. Cocinar es mejor. Cuando se viaja en familia o en grupo de más de tres suele ser mucho más conveniente cocinar que comer afuera. Recuerdo que el primer día que llegamos a Dubrovnik gastamos 32 euros en un almuerzo para los tres (nos dejamos llevar por el ambiente Game of Thrones y creímos ser los Lanister pero no). Está bien que era un restaurante céntrico y comimos pollo y pescado, lo cual encareció bastante la situación pero realmente fue un gasto enorme para nuestro presupuesto. Aprendimos la lección y al día siguiente por 30 euros compré en el súper comida para toda una semana. No sólo fue una manera de ahorrar dinero sino la mejor alternativa para comer rico y sano.
  9. Comida hecha en el súper. La mayoría de los supermercados grandes tienen un servicio de rotisería donde se puede conseguir comida hecha a muy buen precio. Para los viajeros solos es la mejor alternativa. Incluso más económica y práctica que cocinar. Y para los que nos movemos en tribu también es una buena opción cuando se sabe que se va a almorzar en el camino o cuando no abunda la energía para ponerse a cocinar.
  10. Atención con los locales de comidas rápidas. Las cadenas como Mc Donald´s ofrecen hamburguesas desde 1 euro. Son una gran alternativa para el bolsillo magro. Claro que no se puede sostener una dieta exclusivamente de este tipo, pero la novedad es que esta clase de negocios, muchas veces ofrecen opciones más sanas, como roll de pollo o ensaladas (de verdad y no de las plásticas) por valores que rondan los tres euros. Increíblemente tengo que reconocer que Mc Donald´s puede ser una opción económicamente saludable. Al menos en estos pagos.
  11. Escapar a la compra de souvenirs. Sé que para muchos resulta tentador llevar imanes, remeras y tazas de los sitios que visitan para sus parientes, pero de verdad que vale la pena pensar dos veces si conviene hacerlo. Piensen que un souvenir, de los más pequeños, cuesta unos 3 euros. Si uno va a llevar uno de cada sitio que visitó para, digamos 10 parientes o amigos, y recorrieron cinco ciudades, tienen que calcular unos 150 euros.
  12. No hace falta estar en el centro. Los hospedajes céntricos cuestan entre un 40 y 60% más que los que están un poco alejados. Y estar alejado, a veces, es simplemente ubicarse a 10 o 15 cuadras de las mayores atracciones. Se puede pagar mucho menos, incluso, si uno va a hospedarse a 10 kilómetros de la ciudad, pero en ese caso es posible que terminen gastando la diferencia en transporte público que no es para nada barato en Europa. Los pasajes en bus o metro cuestan entre 1 y 3 euros según el sitio. Y si bien se puede ahorrar comprando tarjetas con viajes ilimitados, como mencionamos anteriormente, no resulta, ni por lejos, tan económico como en Argentina. También hay que tener en cuenta que la frecuencia d buses es de entre 10,  20 y 30 minutos y la mayoría no circula de noche. Esto hay que tenerlo muy en cuenta a la hora de elegir hospedaje. Creo que lo mejor es ubicarse un poco alejado del centro, para pagar menos, pero a una distancia que permita moverse caminando.
  13. Redes sociales amigables para el viajero. Si les gusta, se animan o quieren, prueben redes sociales como Hospitality Club y Couchsurfing donde uno puede encontrar alojamiento gratuito en la casa de locales que abren las puertas para recibir turista. La idea no es sólo gastar menos sino también tener una experiencia intercultural, compartir diferentes opiniones y sentirse más acompañados, que nunca viene mal cuando uno está tan lejos de casa.
  14. Trabajar a cambio de hospedaje y comida. Hay redes sociales como Work Away o World Packers que contactan a viajeros con hostels donde buscan personal para hacer tareas que van desde la limpieza de cuartos, atención en la recepción y hasta organización de eventos. En estos sitios ofrecen hospedaje y comida a cambio de trabajo. Por lo general piden que el viajero se quede, como mínimo, un mes. Conocimos varios extranjeros viviendo esta experiencia y creo que es súper recomendable.
  15. Free walking tours. En las grandes ciudades se organizan tours a pie sin costo. Duran entre dos y tres horas , parten desde el centro y se ofrecen en varios idiomas. El servicio es a la gorra y cada uno contribuye con lo que puede o cree conveniente. Es una gran manera de conocer las historias y leyendas de los sitios que se visitan. Nosotros  lo hicimos en Praga y Berlín y tuvimos una excelente experiencia.  Para saber dónde y cuándo se hacen, basta con googlear o ir a la oficina de turismo. También es posible que se los crucen con paraguas de colores durante alguna caminata por la ciudad.
  16. Muchos sitios ofrecen, una vez por semana, entrada gratuita. También suele haber descuentos para niños, estudiantes o jubilados. Y por lo general es más económico sacar las entradas por la web. De ese modo se puede ahorrar hasta 3 euros por visita.
  17. No es necesario visitar todos los museos o entrar a todos los bares recomendados en Trip Advisor. Infórmense bien, lean y opten por ir a los lugares que creen que responden más a sus intereses. Esto no sólo es una forma de evitar gastar de más sino que es menos estresante que obligarse a hacer todo en poco tiempo sólo porque “hay que hacerlo”. En serio, nadie se murió por no haber entrado al Museo del Prado en Madrid. Si te gusta más el arte contemporáneo quizás valga más la pena optar por el Reina Sofía.
  18. Terminemos con los mitos. Dice la leyenda que la ropa, el calzado y todo lo de electrónica es más barato en Europa. No. No siempre es así. Dejemos de mentirnos. Europa es caro para nuestro devaluado peso argentino. Yo no he encontrado grandes ofertas en ninguno de estos rubros. Empecemos por la tecnología: un Samsung Galaxy de última generación, liberado, ronda los 500 euros. ¿Les parece negocio? A mí no porque además hay que desembolsar el dinero de una. Nada de cuotas ni descuentos de Miércoles Mujer ni nada por el estilo. Por supuesto que si están dispuestos a gastar sin límite para tener lo más top y de última generación, pueden hacerse una panzada porque los estilos y variantes de netbooks o de i Phone es mayor que en Argentina pero no es “una ganga” como aseguran muchos viajeros. En lo que respecta a la ropa también es cara. Aunque, esto sí hay que reconocerlo, a veces hacen liquidación total y acá los ofertones son realmente ofertones. Nosotros conseguimos un par de zapatillas de primera marca por 70 euros. Pasa, aunque no todo el tiempo. Para conseguir indumentaria barata hay que recurrir a los barrios donde compran los locales. Yo conseguí, en oferta, remeras entre 2 y 5 euros, pero hubo que revolver y recorrer mucho. No es que llueven estas oportunidades como se suele asegurar. Insisto en que sigue siendo más redituable comprar en Once o Avellaneda.
  19. No compren en los barrios turísticos. Si, a pesar de todo, se van a empecinar en hacer shopping, no lo hagan en los barrios turísticos. Esta es una ley universal: donde hay mucho turista, los productos salen dos y hasta tres veces más.
  20. Si se van a quedar varios días en un sitio pueden optar por pedir que les hagan precio por semana. Si pueden reservar directamente de la página del hostel es mejor porque se ahorran la comisión que cobran algunas páginas.
  21. Recurran al trueque. Hay que tener paciencia e intentar, porque no siempre funciona pero cuando se logra es un gran descanso para el bolsillo y aparte una alegría para uno que siente que, finalmente, logró vivir, aunque más no sea por un rato, sin el maldito vil metal. Si están en un hostel buena onda pueden ofrecerles quedarse a cambio de escribir una crítica en Trip Advisor, o, para los que son artistas, a cambio de un show. Tenemos amigos músicos que hace años están de gira usando este método.
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