Sevilla, tierra de misterio y flamenco

 

Sevilla es balcones, paredes blancas, tapas, callecitas y mercados. Sevilla es leyendas, flamenco y un cielo celeste y alto. En Sevilla el cielo parece estar más lejos de lo usual. En Sevilla los mozos hacen mucho ruido cuando levantan la mesa porque tiene la costumbre de tirar las botellas, con fuerza, dentro del tacho de basura.

En la ciudad del murmullo y el sol constante hicimos un tour por la ciudad y esto es algo de lo que aprendimos sobre ella.

  1. Un amor desfigurado. Doña María Coronel, la hija del copero del Rey Don Pedro I, pasó a la historia por haber sufrido el peso de su hermosura. Su belleza cautivó al monarca al punto que éste se obsesionó con ella y no se le ocurrió mejor idea que matar a su padre y a su marido. Todo en función de lograr su ansiada “conquista”. Devastada por su maldito designio, la viuda decidió encerrarse en un convento, pero eso no terminó con las persecuciones del rey quien llegó a encontrarla y la buscó hasta ahí para raptarla. Acorralada por la obsesión del mandamás, María decidió tirarse aceite hirviendo sobre el rostro para matar aquella belleza que tanto enloquecía al rey. Y así, renunciando a su hermosura logró su tan ansiada libertad.
  2. Traición y encierro. En Sevilla, como en muchas ciudades europeas, los judíos era objeto de intensas persecuciones. Hartos de esta situación, Diego Susón decidió organizar un levantamiento. Organizó una reunión en su casa para ultimar detalles. Su hija, Susasna, quien estaba de novia con un chico católico de la nobleza, escuchó todo y fue a contarle estos planes de sublevación a su amado. El joven denunció a los implicados y todos, incluso el padre de Susana, fueron ahorcados. La muchacha, horrorizada ante lo que su falta de prudencia había producido, decidió pasar el resto de sus días encerrada en un convento. Al morir se cumplió su última voluntad: que su cabeza fuera separada del cuerpo y se expusiera en la puerta de la que había sido su casa, en el barrio de Santa Cruz. En la actualidad se puede divisar un azulejo donde se ve una calavera que representa a Susana.
  3. Ahí está él, presente y omnipotente. Se trata del monumento a Fernando III de Castilla que se encuentra en la Plaza Nueva, dentro del Casco Antiguo. La escultura, majestuosa y visible desde cada rincón de la plaza, busca rendirle culto al monarca, declarado santo por la Iglesia, que logró reconquistar Sevilla en 1248. Luego de 24 años de guerra, el hijo de Alfonso IX recorrió Sevilla y obligó poco a poco a retroceder a los musulmanes hasta que finalmente, luego de un año y tres meses de asedio, recuperó la ciudad que estaba en manos de los moriscos. Sevilla1

Flamenco y… ¡olé!

Está prohibido visitar Sevilla y no visitar, aunque más no sea una noche, a un tablao flamenco para disfrutar de este género musical que mezcla amores, añoranzas y dolores. En cada compás se siente la nostalgia de los excluidos. Se creó con las lágrimas derramadas de gitanos, judíos y musulmanes que, durante años, fueron discriminados y excluidos de la ciudad. Eran los que antaño habitaban el Trianón, un barrio que queda del otro lado del río Guadalquivir y que, si bien antes era el lugar de “los otros”, hace ya varios años es un lugar reservado para la elite. Caprichos de la modernidad que convirtió un lugar de reclusión para los desposeídos en un sitio de pertenencia para los poseídos (del verbo poseer todo: estatus, posición y dinero).

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El barrio Trianón, del otro lado del río.

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