Madrid exprés: un recorrido de tres días por la capital española

Madrid seduce todos los sentidos: sus edificios con distintos estilos arquitectónicos, la bulliciosa Gran Vía y el festín para el paladar que se ofrecen en cada uno de sus bares de tapeo son una irresistible tentación.  Sin dudas, es una de las capitales más bellas del mundo, muy cosmopolita y con propuestas culturales para todo tipo de gustos. Acá, un itinerario para disfrutar tres días intensos en la ciudad del placer.

 

Día 1

La Puerta del Sol es el punto de partida obligado. Se trata de la plaza madrileña más conocida y donde está el kilómetro cero. Se comenzó a construir en el 1700, con la edificación de la casa de Correos, pero recién terminó de adoptar la estética actual el siglo pasado cuando se sumaron los jardines y la fuente. En esta plaza está el símbolo madrileño por excelencia: la estatua de El Oso y el Madroño, que data de 1967. También se puede ver el Reloj de la Casa de Correos, que donde, cada 31 de diciembre, tocan las doce campanadas anunciando el fin de un año y el comienzo de otro.

Se la llamó Avenida de Rusa, Avenida del Quince y Medio y Avenida de José Antonio pero ahora se la conoce como la Gran Vía y es, sin dudas, la calle más popular de la capital española. Se la conoce como la Broadway madrileña por la cantidad de teatros, cines, restaurantes y locales que hay. Su construcción comenzó en 1862 pero recién se finalizó en 1929. Para llegar a ser lo que es hoy, se modificaron más de 50 calles y se tiraron abajo 300 casas. Fue uno de los desafíos arquitectónicos más ambiciosos de la ciudad.

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(En la Gran Vía durante una procesión por el Día de los Muertos)

El Palacio Real fue construido por orden de Felipe V luego de que el Palacio de los Habsburgo (o los Austrias, como se le dice en España) quedara completamente destruido luego de un incendio en 1734. La edificación se inició en 1738 y continuó durante 17 años. Tiene 135.000 metros cuadrados y 3218 cuartos y es el palacio más grande de Europa. En la actualidad el palacio se usa solo para ceremonias y actos oficiales porque los reyes de España vive en el Palacio de la Zarzuela. El Palacio Real se puede visitar de forma gratuita de lunes a jueves, entre las 18 y las 20, de abril a septiembre, y entre las 16 y las 18 horas, de octubre a marzo. Este es un beneficio exclusivo para los ciudadanos de la Unión Europea o de países latinoamericanos.

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La Plaza Mayor es otro sitio emblemático de Madrid. Era el mercado principal de la villa pero su gran remodelación ocurrió en 181, luego de que la corte se trasladara a esta ciudad en 1561. Justo en el centro de este lugar hay una escultura que representa a Felipe III sobre su caballo. La obra fue realizada en 1616 pero fue emplazada en la Plaza Mayor recién en 1848. Desde que la omnipotente imagen se ubicó en ese sitio hay no hubo quien quisiera estar cerca de él. El repudio no se debía a un sentimiento antimonárquico (aunque seguro de eso también había) sino a que el monumento era apestoso. El olor que solìa desprender era insostenible y muchos hablaban de la maldición de Felipe III. El misterio del mal olor se develaría en 1931 cuando un militante le metió, a la boca del caballo, un artefacto explosivo. La obra explotó por los aires y con ella, miles de restos de pajaritos. Al parecer, la boca del animal era usado como refugio por pequeños gorriones que buscaban sombra o simplemente querían curiosear. El tema es que una vez que caían dentro de la boca del animal quedaban atrapados en las entrañas de hierro y morían ahogados. Para que esto no volviera a ocurrir, al restaurarse la obra, luego de la Guerra Civil, la boca quedó sellada porque en boca cerrada no entran gorriones.

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(El caballo “maldito”).

 Día 2

El barrio de Lavapiés, que en la actualidad se lo conoce como un sitio bohemio y cosmopolita, guarda en sus calles la historia de uno de los ladrones más famosos y seductores de Madrid. Se trata de Luis Candelas, una suerte de Robin Hood con aires de Don Juan. “He sido pecador como hombre, pero nunca se mancharon mis manos con sangre de mis semejantes. Adiós patria mía. Sé feliz”. Esas fueron las últimas palabras que dijo antes de ser ejecutado, el 6 de noviembre de 1837.

Luis Candela era camaleónico. Alternaba su vida de delincuencia con un puesto como funcionario público en la sección del Resguardo de Tabacos de la ciudad. En las calles, asaltaba las diligencias de los más ricos y poderosos de la ciudad.  También se camuflaba en la piel de Luis Àlvarez de Cobos, un rico hacendado de Perú que sólo existía en su imaginación y que le serví para poder entrar a las mansiones más lujosas,  donde hacía de las suyas. Era un hombre abocado al pueblo, según lo veía él, porque le robaba a los ricos para luego repartir entre los pobres comida y bebida. A su vez, era un amante incansable y no había mujer que resistiera sus encantos. Cuenta la leyenda que incluso logró conquistar a una de las amantes de Fernando VII. Y arrebatarle una conquista a la realeza era un mèrito importante. Sus andanzas amorosas y su pasión por lo ajeno le valieron el odio de las clases más acomodadas y, por supuesto, de la realeza que cuando pudo lo atrapó y condenó, sin miramientos, a morir en el garrote vil, una herramienta de tortura (y asesinato) que implicaba la perforación del cuello por medio de un clavo de hierro. Así pagó la condena por los 40 robos (y algunas cosas más) que le fueron imputados.

Para los amantes del arte contemporáneo, el Museo de Reina Sofía, ubicado cerca de la estación Atocha, es un paseo obligado. Hay obras, principalmente españolas, del siglo XX como Joan Miró. Salvador Dalí y Pablo Picasso. De este último se encuentra el famoso Guernica, que representa el bombardeo de la ciudad que le dio el nombre a la pintura y que ocurrió en abril de 1937 en el marco de la Guerra Civil Española.

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El Retiro es el parque más importante de Madrid. Fue inaugurado en 1868 y realmente vale la pena recorrerlo sin apuro. Los domingos suelen haber espectáculos de títeres, música y payasos. Al ingresar por la puerta de Alcalá lo primero que se puede ver es una pequeña laguna que se puede recorrer en botes o bien disfrutar desde la orilla mientras se toma algún mate. Junto al lago artificial está el Palacio de Cristal, donde se suelen hacer muchas exposiciones. Por las cercanías del Monumento a Alfonxo XII también suele haber muchos artistas haciendo shows o tocando música. Otro sitio de interés es el Paseo de la Argentina donde hay varias estatuas dedicadas a todos los reyes de España. Habían sido encargadas por Fernando VI para adornar el Palacio Real pero nunca las llegó a poner allí porque su madre, María Gabriela de Saboya le suplicó que no lo hiciera. Es que la mujer tenía un sueño recurrente donde veía que moría aplastada por esas estatuas. Seguramente el psicoanálisis se haría un festín con esta revelación onírica. El monarca, por su parte, decidió ceder a los deseos de su madre y por eso hoy las obras están en el Retiro.

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El Museo del Prado es uno de los más grandes e importantes del mundo. Tiene obras de artistas como El Greco, Tiziano, El Bosco, Goya y Velázquez siglo XVI al XIX. Entre otras obras del español está el famoso cuadro de Las meninas.  La entrada vale 14 euros y la mitad para estudiantes y mayores de 65 años. Para  guías turísticos, periodistas, personas con discapacidad o en situación de desempleo (y algo que acredite esto) es gratuito.

La Puerta de Alcalá es una de las cinco puertas que antiguamente servían de acceso a Madrid. Está ubicada en la Plaza de la Independencia junto a la fuente de Cibeles y el Parque del Retiro. Fue construida a pedido de Carlos III para reemplazar la puerta que estaba allí desde el 1500. Remodelada en distintas ocasiones, sirvió como un paso monumental en la celebración de festividades y agasajo de diversas comitivas.

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La fuente de Cibeles se construyó hace más de dos siglos, a fines del 1700. Actualmente está en el Paseo del Prado y, tal como su nombre lo indica, tiene como protagonista a Cibeles, la diosa de la Madre Tierra y los animales. La deidad lleva en su mano una llave que permite acceder a todas las riquezas de la tierra y se la ve en un carro tirado por leones, como símbolo de que incluso los reyes de la selva se subordinan al poder de la naturaleza representado por ella.

 

 

 

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