Matias

Detu


Los mapas siempre me llamaron la atención porque sabía que en esas diferencias de culturas estaba el conocimiento, el saber. De chiquito estudiaba capitales y las recitaba de memoria pero con el tiempo cambié los nombres por las historias, que resultaron mucho más interesantes. Y también desde muy temprano se me dio por escribir, quizás como una manera de exorcizar todo lo que pasaba en mi cabeza. Es verdad que siento mis raíces bien echadas acá, en esta parte de la tierra tan mía que es Argentina, Latinoamérica. Pero a pesar de las raíces tan profundas, los brazos se estiran constantemente al sol y quieren conocer todos esos otros cielos. Allá vamos entonces, con dos compañeros de lujo y el corazón en la mano a buscar lo que el camino me quiera dar.


Leo, escribo, sueño, viajo y vuelvo a soñar. La vida está hecha de caminos. De varios caminos. Podemos decidir transitar los que se vean más seguros, claro y rectos o bien los otros. También se puede optar por rumbear, en un eterno vaivén, entre ambos. Y entonces optar, de a ratos, por tomar atajos, cambiar de rumbo, hacer marcha atrás y después volver a arrancar. Esta forma de andar, en zig zag, es la que me resulta más atractiva. Un poco porque me gusta la adrenalina de no-sé-lo-que-se-viene-ay-qué-miedo-y-ay-qué-emoción; y otro tanto porque creo que estoy genéticamente condicionada para actuar de este modo. No importa la explicación, pero sucede. Siempre me atrajo la idea de las songlines, que, según la tradición de los nativos australianos, son los caminos sagrados que fueron marcados, a través de canciones, por los dioses. Ocurrió durante la mítica era de los Sueños (así con mayúsculas, porque eran sueños grandes y porque los soñadores eran grandes). Es nuestra tarea sintonizar esos mensajes sagrados, codificados en tono musical, y atravesar esos designios marcados por aquellos gigantes. Desde aquí, en un rincón de Buenos Aires y tan lejos de las tierras australianas, tomo ese rito y me voy a buscar las songlines que se mueven uniendo al mundo entero en una única melodía hecha por millones de compases.


Me gusta jugar a la mancha, el fútbol y usar la calculadora. Mis materias favoritas en el colegio son Matemáticas y Ciencia. Soy fanático del chocolate, los Playmobil y un poco también de los Lego. Estoy practicando kung fu y quisiera aprender a tocar el piano. Creo que cuando sea grande voy a ser profesor de kung fu y voy a vivir en una casa grande con ocho perros y tres gatos. Ahora tengo una gata que se llama Cata. Lo mejor de este viaje va a ser conocer la fábrica de Playmobil. Lo que más me importa en la vida es mi familia. También me interesan los videojuegos, los videos de YouTube y Mortal Kombat. Siempre invito a mis amigos a jugar a esto. Me gusta hacer fatalities y babalities. Mis personajes favoritos son Goro, Kitaro, Shao Kahn y Sub Scorpion, que tiene los dos trucos de una persona. Otra cosa que me gusta es usar la compu, sobre todo para poder jugar a Friv y mirar videos en youtube, como los de Happy Wheels y los de Planeta Vegeta.


Facebooktwittergoogle_plus